Desde siempre, las marcas han sido conscientes de la necesidad de estar en constante relación con sus consumidores y por ello es que existen los departamentos de atención a clientes. Pero con la llegada de Internet y, sobre todo, de la posibilidad de actuación e influencia directa de los consumidores, el modelo tiene que replantearse. Ya no vale con tener un canal bidireccional de relación, donde la comunicación solo fluye entre el consumidor y el "servicio a clientes". Lo que un consumidor dice, hoy por hoy, afecta a miles de otros consumidores.
De ahí que haya que cambiar no sólo la forma de comunicar, sino también el fondo de lo que se dice. E incorporar al consumidor en esa ecuación. Hay que conseguir emocionar a ese público, que se implique y sea parte de la historia de la marca. Saber contar historias es cada vez más importante, porque al final es eso lo que configura el mensaje y los valores de una marca.
En la última edición del suplemento de Moda de El País
se publicó el artículo “Marcas humanas”
, donde se habla de este tema. Para la publicación, El País entrevistó a Alberto Knapp: "Se trata de lograr que el cliente haga suya esa historia y la promueva", dice Knapp. "Que veamos y sepamos cómo es la gente que cultiva esas naranjas o que conozcamos cómo aquella señora islandesa desarrolló esa crema a partir de unas hierbas que recogía a mano cada mañana". Esto es lo que Knapp llama "la marca líquida", aquella que "cuenta con el propio cliente para configurarse".
Si te interesa el tema (y debería hacerlo, si estás en este mundo), te recomendamos que leas el artículo completo.