Me apetece empezar a bloguear desde otras plataformas. De momento empezaremos por Wordpress, a ver qué tal funciona.
No tengo muy claro si cuando haga el cambio de plataforma también va a cambiar automáticamente la RSS. Me temo que no, por lo que a aquellos que seguís este blog a través de algún lector de feeds (como Bloglines, Google Reader, Netvibes...) os pediría que tomarais nota de la nueva dirección:
Pues eso, que si alguien no me encuentra por aquí, que busque por allá .
No sé si han llegado a leer la noticia: "Un hombre degüella a su pareja y avisa por un SMS". Más allá de lo sobrecogedor y macabro del caso, creo que ilustra muy bien -y con toda crudeza- los cambios que el mensaje de texto ha introducido en la comunicación interpersonal. Su carácter inmediato, pero al mismo tiempo diferido -no sincronizado- permite a los usuarios comunicar mensajes con una carga emocional que probablemente no nos atreveríamos a lanzar en una comunicación directa y en vivo. El SMS ha abierto un nivel de comunicación que probablemente antes no existía.
Anoche estuve en el Palau Sant Jordi disfrutando del divertidísimo concierto que ofreció Mika . Tenía muchísima curiosidad por ver el tipo público que se daría cita en el espectáculo de un músico que será recordado sin duda como uno de los primeros fenómenos de masa de creación popular vía Internet. Tal y como sospechaba, el perfil del asistente era de lo más heterogéneo, tanto en términos de edad como de grupo social. Madres acompañando a la pandilla de amiguitas tweens con su correspondiente Mika escrito en la frente mezcladas con jóvenes de look "moderniqui". Tan variado era el percal que me sobrevino un nuevo término para denominar a fenómenos como el de Mika: "alternatario" (alternativo+mayoritario). La verdad, pocas veces había estado en un concierto en el que coincidiera un crisol tan variado de especímenes, ;-))
Mika, como Lily Allen o Artic Monkeys, es uno de esos pocos artistas que ha conseguido llegar al mainstream gracias a los mecanismos de filtrado social y viralidad de las redes sociales. Eso es lo que explica la convivencia ayer en el Sant Jordi de gente que es carne de Razzmatazz con personas que probablemente mañana acudirán al mismo lugar para ver el retorno de Take That. Por supuesto, el hecho de que un artista llegue a lo más alto sin el apoyo de una discográfica no es nuevo (pensemos, por poner ejemplos dramáticamente cercanos, en Camela). Lo que sí creo que es novedoso es el proceso actual; de 'trendsetters' (Mika hace 9 meses era super cool, que nadie lo niegue ahora!) al mainstream (que sólo lo ha conocido cuando los 40 se han cansado de machacarlo). Se trata, ceteris paribus, del mismo proceso que se sigue en la moda, en la ropa, pero mucho más acelerado, básicamente gracias a la virtualidad del producto (una canción se puede transmitir online, unos zapatos no).
Sea como sea, lo que me interesa es el resultado: al final toda esta gente tan distinta se encuentra encuentra bajo un mismo techo compartiendo un interés (ver al artista). En ese sentido, se convierten en una comunidad. Una comunidad cuyos lazos se han forjado de forma previa (en Internet) y que probablemente se mantiene unida durante un periodo de tiempo posterior. Esta re-unión de la comunidad vuelve a encontrarse de forma espontánea y efímera de nuevo en la red. Por ejemplo, para intercambiar vídeos en YouTube , que a su vez sirven como plataforma de expresión y de intercambio de opiniones, sensaciones, valoraciones...
Creo que puede ser interesante profundizar en este tipo de comunidades espontáneas efímeras. Habrá que ir atando cabos a ver dónde nos llevan.
Bueno, ya estamos aquí de nuevo, tras unos días de parón forzoso de la actividad bloguera a consecuencia de unos cambios que se han llevado a cabo en La Coctelera, la plataforma en la que está hospedada este blog.
Una lástima que no os pudiera presentar ayer, en exclusiva, los resultados de un estudio que acabamos de terminar en The Cocktail Analysis sobre la notoriedad e intención de compra del iPhone.
El estudio, basado en una encuesta llevada a cabo la semana pasada sobre una muestra de 1.564 usuarios de teléfono móvil, revela el importante nivel de notoriedad alcanzado por este dispositivo, a pesar de que la compañía no ha realizado por el momento ninguna campaña publicitaria convencional en España. Así, el 59% de los usuarios de telefonía señala conocer o haber oído hablar del iPhone. Este nivel medio de conocimiento es ampliamente superado entre algunos segmentos de población, como los varones -entre quienes la notoriedad alcanza el 67%- y los entrevistados de clase social alta (63%) y media-alta (64%).
Al igual que la notoriedad, los datos de la encuesta muestran también una importante predisposición a la compra. Algo más de un tercio de los consultados (36%) confiesa estar interesado (mucho o bastante) en hacerse con un iPhone cuando esté disponible. A la luz de estos datos, y teniendo en cuenta la penetración casi universal del teléfono móvil en el segmento de clientela analizado, resulta fácil comprender el interés mostrado por las operadoras españolas para hacerse con la exclusiva de comercialización en España. Además, la intención de compra del iPhone es más alta entre grupos de consumidores especialmente apetecibles para las operadoras. Así por ejemplo, según se desprende de esta encuesta, el deseo de poseer el terminal de Apple está más acentuado entre los consumidores con mayor gasto mensual de telefonía. El 24% de los consumidores del tramo de consumo alto dice estar muy interesado en la adquisición del iPhone, lo que tal vez ayuda a entender que en los contratos en exclusiva que el fabricante está cerrando con las operadoras de telefonía se exija una participación en los ingresos que éstas obtienen a través del consumo.
En cualquier caso, si bien el éxito del terminal viene en parte avalado por el más de un millón de unidades puestas en circulación en Estados Unidos, el precio final con el que salga a la calle resultará determinante en el volumen que consiga en España. Falta por ver cuántos usuarios estarán finalmente dispuestos a apostar por un terminal cuyo precio podría estar hipotéticamente entre los 280 euros que cuesta en Estados Unidos y los 385 euros que deberán pagar los británicos cuando se lance el próximo mes de noviembre en su país. Para tratar de anticipar la respuesta a esta cuestión central, en la encuesta se ha pedido a quienes conocen el iPhone que señalen espontáneamente qué precio máximo estarían en disposición de asumir. De entre quienes se atreven a aventurar una cifra, se obtiene un promedio de 165 euros; un valor que probablemente está por debajo del precio con el que se lanzaría en España. No obstante, más allá de este valor medio, que contempla también las intenciones de usuarios poco o nada interesados en el terminal, resulta llamativo comprobar que un 6% se mostraría inicialmente dispuesto a pagar un precio por encima de los 300 euros; porcentaje nada desdeñable considerando el amplio mercado potencial al que se refiere. Nada menos que un 40% asumiría un importe superior a los 150 euros; una cifra considerable, teniendo en cuenta que buena parte de las ventas de terminales que se producen en España están por debajo de este precio, al ser habitual que las operadores subvencionen parcialmente el coste a cambio de contratos de permanencia, puntos acumulados a través de los programas de fidelización o como incentivo a la portabilidad.
Otro aspecto clave analizado en este estudio es el impulso que el iPhone ofrecerá a la compañía que lo comercialice en exclusiva para la consecución de usuarios de su competencia, en un contexto competitivo en el que buena parte de la estrategia de captación y retención de clientes se basa en el ofrecimiento de terminales nuevos. En este sentido, del estudio destaca que el 17% de los han confesado estar muy o bastante interesados en adquirir un iPhone, cambiaría con certeza de operadora de telefonía si fuera otra quien lo ofertara. Un 52% adicional señala que se lo plantearía, si bien la decisión final dependería de las condiciones que le ofrecieran. En conjunto, aunque como se ha dicho el precio resultará determinante, más de dos tercios (67%) de los entusiastas del iPhone podría llegar a migrar de compañía para satisfacer su deseo poseerlo, lo que convierte a este terminal en un atractivo instrumento para la estrategia de captación de la operadora que finalmente se anuncie como comercializadora exclusiva.
Es importante destacar que ni el propio fabricante ni ninguna de las operadoras de telefonía sobre las que se ha especulado que podrían distribuirlo en exclusiva, ha llevado campaña publicitaria convencional alguna para dar a conocer el terminal, por lo que se deduce que el importante nivel de conocimiento del que parte el iPhone ha sido conseguido a partir de la amplia cobertura mediática de la que ha sido objeto su lanzamiento, y a la tarea de difusión mediante ‘boca oreja’ llevada a cabo por los seguidores de la marca en nuestro país. Es el efecto de ese ‘boca oreja’ el que probablemente ha favorecido que el iPhone se haya convertido -antes incluso de su lanzamiento- en uno de los gadgets tecnológicos más aspiracionales. Si bien las ventas reales estarán condicionadas por el precio con el que salga al mercado, la operadora de telefonía que se adjudique la exclusiva será la única que podrá asociar su imagen a un objeto tan aspiracional como éste.”
Se puede acceder desde aquí a los datos del estudio.