La idea de diseñar iconos es poder transmitir un concepto sin palabras, evitando de ese modo las barreras idiomáticas y, de paso, ahorrar espacio en el sitio donde debe ir ese concepto. De ahí que sea muy común el uso en botones, carreteras, señalética y en la ropa. El problema es que, en este último caso, los iconos son todo, menos fáciles de entender.
Un icono tiene que poder representar un concepto de modo que se entienda y que no se preste a equívocos. Así, una flecha hacia la derecha indica una dirección a seguir. Un elemento (por ejemplo un cigarrillo) dentro de un círculo rojo tachado, indica prohibición de uso de ese elemento.
Según el libro “Principios universales de diseño“, existen 4 tipos de iconos: por similitud (representación bastante fiel de lo que puede indicar), imagen de ejemplo (un avión representa un aeropuerto), simbólicos (representan algo de modo más abstracto, como un rayo representa electricidad o una copa rota indica que el elemento es frágil) y arbitrarios (aquellos que son universalmente aceptados aunque no tienen relación con la realidad, como el icono de hombre y mujer, por ejemplo).
En el caso de la etiqueta de la ropa, estamos hablando de una mezcla de tipos de iconos, ya que existen iconos por similitud (una mano en un cubo con agua indica lavado manual), en forma de ejemplo (una plancha indica instrucciones de planchado) y arbitrarios (el triángulo que representa la lejía). Y esto es lo que hace que el set de iconos sea un auténtico despropósito.
Ginetex (Groupement International d’Etiquetage pour l’Entretien des Textiles) es la organización responsable de su diseño y difusión internacional, desde 1963. Todos los símbolos son marcas registradas y deben ser usados según las instrucciones de Ginetex.
Lo que más gracia me hace es que entre los principios esgrimidos por Ginetex para la creación de los símbolos se encuentran los siguientes:
¿Fácilmente entendibles? ¿Qué relación existe entre un triángulo y el uso de lejía? ¿O entre un círculo perfecto y el lavado en seco? Por cierto, si el círculo tiene dentro una “W” entonces ya no es lavado en seco, sino lavado profesional con agua (con lo que el idioma sí que tiene importancia, porque la W es por “wet” y la coherencia del uso del círculo se pierde).
Yo sinceramente estoy alucinado con que nadie haya pensado que el set de iconos está mal diseñado y, peor aún, que se haya adoptado como un estándar sin preocuparse realmente de que los consumidores lo entiendan.
¿Alguien se anima a proponer un nuevo estándar?
Extras:
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